La noche en que Marilyn Irigoyen comenzó a trabajar en el hospital San Damián, la lluvia caía como si quisiera arrancar el edificio de sus cimientos. Desde la entrada, el centro parecía un gigante dormido, con sus ventanas oscuras y solo unas cuantas luces titilando como ojos vigilantes. Pidió el turno nocturno para poder estudiar… Seguir leyendo La planta 7