Pili Fariña y su hija Xiana salían a pasear cada tarde como si fuera un ritual. No importaba si llovía fino, si el cielo estaba gris o si la bruma se quedaba colgada entre los eucaliptos como una sábana húmeda. En Portas, el monte en las proximidades de su casa era su refugio: una red… Seguir leyendo El monte no devuelve igual