No cierres los ojos

La madrileña Raki Rey nunca había tenido miedo a la oscuridad… al menos no hasta que se mudó a Rianxo. Decía que la inspiraba: el silencio espeso de las calles estrechas, la ría respirando despacio al caer la noche, el sonido apagado de las hojas que parecían susurrar historias antiguas. Allí —decía— podría pintar como… Seguir leyendo No cierres los ojos