Lorena vivía sola en un piso pequeño de Bouzas, con vista al puerto. Era enfermera de urgencias y conocía bien el cuerpo humano: músculos, reflejos, parálisis del sueño. Sabía que esa sensación de no poder moverse, de sentir un peso en el pecho, era solo el cerebro engañado. Lo había leído mil veces. Incluso esa… Seguir leyendo Respirar por otro